Bariay, encuentro de dos culturas en el Oriente de Cuba

Bariay, encuentro de dos culturas en el Oriente de Cuba

27 ago. Cayo Bariay, sitio por donde el almirante genovés Cristóbal Colón arribó a la isla de Cuba el 28 de octubre de 1492, se caracteriza por la belleza de su cielo y los diversos matices del sol poniente sobre el horizonte. Este emblemático paraje se encuentra en la bahía del mismo nombre, identificado por Colón como Puerto de San Salvador, en el municipio de Rafael Freyre, a 37 kilómetros aproximadamente de la ciudad de Holguín.

En el lugar se erige como elemento distintivo el Monumento al Encuentro de las dos Culturas, que simboliza la Europa de arcos neoclásicos junto a la cultura aborigen, formada por réplicas de objetos encontrados en excavaciones arqueológicas, representativos de su modo de vida y desarrollo.

Según datos aportados por el diario de navegación se conoce que, -además de reconocer a esta como “la tierra más hermosa”- el Almirante genovés fue recibido por un perro mudo en medio de una aldea desolada, con dos bohíos en forma circular y uno rectangular, luego que los nativos del lugar abandonaron sus casas y se internaron en el bosque, temerosos de los recién llegados.

Actualmente el Parque Monumento Nacional Bariay, es un área natural protegida donde se destacan las Lomas de Maniabón, con pendientes suaves y vegetación frondosa, que bajan hasta las llanuras, de abundantes cocoteros y palmas reales, haciendo del turismo de excursión el principal atractivo del parque. Según guías especializados, la zona muestra el encuentro entre la cultura neoclásica europea y la aborigen americana, gracias a construcciones rústicas y réplicas de objetos, resultados de las excavaciones e investigaciones científicas. Quienes visitan Bariay pueden incluso disfrutar de una danza de areíto, (baile de los aborígenes tainos) interpretado por pobladores actuales del lugar.

Esa zona del litoral Norte oriental cubano, que conserva en sus inmediaciones riquezas naturales, históricas y arqueológicas, posee una de las mayores potencialidades turísticas del país, con 41 playas de 58,5 kilómetros de longitud, 22 bahías, 21 cuevas, 6 yacimientos de fango y aguas minero-medicinales, 12 áreas hoy protegidas, y 5 sitios de bellos paisajes submarinos y barcos españoles hundidos.

Bariay debe su nombre a un vocablo indígena que repetían constantemente los habitantes de la zona a la llegada de los conquistadores españoles, convertido en toponímico, derivado de Baria, árbol endémico del país. Desde 1937 científicos de todo el mundo concuerdan con que este sitio de la geografía cubana, que unió la historia y la cultura de dos continentes, es el mismo Puerto de San Salvador descrito por Colón en su diario de navegación.