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5 nov. Por estos días, el grupo Cubanacán propone una excursión al Parque Natural de Las Terrazas, una alternativa para quienes buscan un contacto directo con la naturaleza y la historia a pocos kilómetros de La Habana. La propuesta se realiza los sábados y domingos, con recogida a las 7:00 a.m. en puntos estratégicos de la capital: La Cecilia, la Sala Polivalente Ramón Font, el parque La Normal en Infanta y Manglar y la Villa Panamericana.
El traslado se efectúa en ómnibus climatizado y cuenta con un guía a cargo. La jornada incluye un cóctel de bienvenida en el Rancho Curujey, la visita a la Casa Museo Polo Montañez, una degustación en el Cafè de María, y un baño o paseo por el río San Juan. Para cerrar la experiencia, se ofrece un almuerzo con comida tradicional cubana y un líquido incluido. Las reservas pueden realizarse en cualquiera de los burós de las agencias de viaje en La Habana.
Las Terrazas es mucho más que el escenario de esta excursión; es un destino con una historia singular. Ubicada en la Sierra del Rosario, en la provincia de Artemisa, esta comunidad rural nació de un ambicioso proyecto ambiental iniciado en la década de 1960 para rehabilitar tierras devastadas por el cultivo intensivo de café. En apenas ocho años se sembraron millones de árboles y se construyeron terrazas agrícolas que hoy dan forma a un frondoso bosque tropical. Su valor ecológico le valió la declaración de Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1985.
Además de su riqueza natural, el lugar está profundamente ligado a la cultura cubana. Fue el hogar del reconocido cantautor Polo Montañez, cuya casa se ha convertido en un museo que rinde homenaje a su vida y obra. La comunidad alberga talleres de artistas locales, galerías y el Museo Peña, donde se respira el arte y la identidad de la región.
Para los amantes de la aventura, el entorno ofrece múltiples opciones que complementan la visita. El río San Juan invita a un baño refrescante en sus aguas cristalinas, mientras que los más arriesgados pueden sobrevolar las copas de los árboles en el primer circuito de canopy de Cuba, con 1,600 metros de recorrido. Los senderos de la reserva son también un paraíso para la observación de aves, con más de cien especies que habitan la zona.