Nuestra Señora de la Soledad, joya de la arquitectura camagüeyana

Nuestra Señora de la Soledad, joya de la arquitectura camagüeyana

2 ago. Entre los mayores atractivos arquitectónicos de Camagüey -urbe centro-oriental cubana cuyo centro histórico es Patrimonio Cultural de la Humanidad desde 2008- figura la iglesia Nuestra Señora de la Soledad, inmueble que data del siglo XVII.

En una localidad conocida precisamente por contar con un grupo considerable de templos de más de dos centurias de historia, esta destaca como la construcción religiosa con mayor arraigo entre los habitantes de la otrora Villa de Santa María del Puerto del Príncipe.

Para el turismo de ciudad, esta iglesia ubicada en la Plaza del Gallo cuenta con notables atractivos en su diseño, puertas y ventanas que conforman fachadas con los elementos vernáculos característicos de las construcciones camagüeyanas de la época. Asimismo, ha sido testigo de importantes acontecimientos, entre los que destacan el bautizo de Gertrudis Gómez de Avellaneda, una de las más importantes poetisas del siglo XI; además de la unión matrimonial entre Amalia Simoni e Ignacio Agramonte y Loynaz, héroe de las luchas independentistas cubanas. Hace aproximadamente una década, acciones encabezadas por la brigada del Arzobispado de Camagüey, con un proyecto de restauración, permitieron dotar de nuevos aires la imponente estructura, conservando los elementos originales de 1733.

Para los habitantes de una de las primeras villas fundadas por los españoles en Cuba -en febrero de 1514- la iglesia que por más de dos siglos adornó este punto medular de la urbe con su color terracota, se convierte hoy en orgullo y símbolo citadino del Camagüey.

Con más de medio milenio de vida, Camagüey presume del replicar de sus antiguas campanas en un complejo eclesiástico conformado por más de una decena de edificaciones, entre las que sobresalen la Catedral Metropolitana, las Iglesias del Sagrado Corazón, Santa Ana, Nuestra Señora de La Merced y San Juan de Dios.

La localidad cuenta con una arquidiócesis de más de 18 000 km2, promulgada el 5 de diciembre de 1998 por el Papa Juan Pablo II; y se erige como una de las urbes cubanas con mejor estado de conservación gracias a la implicación gubernamental; identificada además por la preferencia de importantes tour-operadores de la región del Caribe.