Una joya natural en el Caribe: el Parque Alejandro de Humboldt

Una joya natural en el Caribe: el Parque Alejandro de Humboldt

3 jun.  En el año 2001 la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia, la Cultura y la Educación (UNESCO) declaraba al Parque Nacional Alejandro de Humboldt Sitio del Patrimonio Mundial de la Humanidad. Nombrado así en honor al científico alemán considerado el segundo descubridor de Cuba, el parque ocupa territorios de las provincias Holguín y Guantánamo, y tiene una extensión de 70 680 hectáreas, de las que 2 250 corresponden a aguas territoriales y 68 430 son terrestres.

Singulares características naturales distinguen a la región, que tiene los mayores índices de nubosidad y de precipitaciones del país, con registros que oscilan entre los 2 400 y 4 000 milímetros de lluvias al año. Rico por sus playas vírgenes y bosques lluviosos de montaña, en el Parque Alejandro de Humboldt se encuentra además la mayor red hidrográfica de Cuba y el más grande reservorio de agua pura del Caribe. Según el renombrado científico cubano Antonio Núñez Jiménez, en esta zona existen los ríos de agua más cristalina del mundo.

Especialistas cubanos aseguran que son impresionantes los valores de la biodiversidad, el alto endemismo de la flora y fauna y la continua descripción de nuevas especies u otras muy raras que habitan la región. Sólo en esta zona, llena de paisajes únicos e irrepetibles, se pueden encontrar más de 1 500 especies de la flora cubana y animales en peligro de extinción como el almiquí o el gavilán Caguarero.

Sus principales actividades económicas son la silvicultura, el cultivo de café, coco y cacao, labores que se realizan de forma controlada y en armonía con la naturaleza, para que no tengan un impacto negativo en el rico ecosistema de la región. Esta área del Oriente cubano despierta gran interés entre los viajeros, por lo que se han creado rutas y excursiones que permiten apreciar lo inigualable del entorno en compañía de guías especializados.

Entre los principales atractivos del Parque se encuentran el río Cabeza de Jaguaní con varios saltos y cascadas; el mirador de la Loma del Mulo; El Toldo, pico y meseta que constituyen las mayores alturas del macizo Moa-Baracoa; la meseta Alto de Iberia, con lagunas únicas de su tipo en Cuba y el mundo; la bahía de Taco, hábitat del manatí (mamífero acuático en peligro de extinción) y los Farallones de Moa, zona con un desarrollado sistema cavernario fluvial, cuya Gran Caverna es Monumento Nacional. Este parque es una de las más completas oportunidades que especialistas y aficionados al turismo de naturaleza pueden disfrutar en la Mayor de las Antillas.